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sábado, 15 de agosto de 2009

Izquierdo, derecho... 1,2,1,2...


¡Ahora ya sabemos!, al menos lo básico. No se puede caminar encadenado.
No se puede caminar sin dar el primer paso.
Ahora, en este momento, lo importante es no quedarnos donde estamos. Tenemos que cambiar algo. Cada uno tiene que generar un cambio. Avanzar.
Si hacemos lo mismo que antes, el resultado va a ser exáctamente el mismo, ¿no es verdad? Será "más de lo mismo". Recocido del mismo guiso.
Sé de antemano que lo que voy a decir puede resultar muy extraño, porque no es a lo que estamos acostumbrados, pero la realidad es que tenemos que analizar y cambiar muchas de nuestras costumbres, de nuestras "reglas actuales de vida".

Básicamente, lo que tenemos que cambiar son todas aquellas costumbres, reglas y acciones que no estén fundamentadas y guiadas por el amor, la paz interiores y el respeto a todos.
Son 3 los niveles de cambio.
Cuida tu cuerpo (y el de los demás), con devoción y cariño. Cuídalo como si fuera un bebé. Que tus acciones sean saludables, poderosas: pulcritud, sana alimentación, ejercicio, salud integral, descanso, tiempo de paz.
Cuida tu forma de hablar. NUNCA emitas juicios: no critiques a nadie. Ve la belleza interior de cada ser en su esencia, como si fuera un niño o niña. Comprende que estamos "enfermos", -todos lo estamos-: Enfermos de ira, de odio, de celos, de apegos, de "propia-importancia", de ignorancia, de yo, - yo. ¡RESPÉTALOS! Entiende tú. Ayuda tú. Nunca los dañes.

Cuida tu mente. Que tus pensamientos y emociones siempre sean positivos, bellos, llenos de amor y compasión por el sufrimiento de los demás.

1,2,1,2... A caminar. Queremos una vida bella, saludable, digna.
Igual que las personas, los países que pierden respeto por si mismos y por los demás, se corrompen, se pudren. Surge la miseria, los delitos, crímenes, la "tranza".
¡Ya no!
La única forma de cambiar, es cambiando nosotros mismos. Nunca se podrá vencer en una lucha de negatividades porque no es cambio: la negatividad más fuerte, la vencedora, sigue siendo negatividad. Para vencer al enemigo, Hazle el VACÍO.

Sembremos "paz y amor" como decían los "Hippies" de los años 60. Es verdad. La paz y el amor (sin drogas) son excelentes.
1,2,1,2... caminando, avanzando. El propio camino se abrirá para llevarnos a un paraíso que ya existe dentro de nosotros mismos y que lo único que tenemos que hacer es dejarlo que se nos muestre. "Adivina y aprende"
Llegará el bienestar, la prosperidad, el dinero, la sabiduría para resolver todo lo que ahora nos acongoja; mejorará la salud, la vitalidad y nuestra energía se multiplicará. Seremos agentes generadores de salud y bienestar para muchos otros. Volveremos a ver la belleza de la vida y volveremos a amar y a ser amados. Ahora, en el camino, nos encontraremos con personas maravillosas, llenas de luz y amor.

Enrique.

lunes, 10 de agosto de 2009

¡SUÉLTATE!


¡¡¡ SUÉLTATE !!!
¡Vamos, vamos!
Un "solito"
¡adelante!
¡a caminar!
El bebé tiene el impulso interno que lo motiva a salir al mundo, a dejar la seguridad de los brazos de la madre y aventurarse. Imaginemos el trabajo neuronal y la coordinación espiritual, física y emocional en esos instantes en que se produce la acción e inicia su marcha por la vida, hacia la vida. Vean la tensión en sus manitas apretadas que aún buscan seguridad y el pié que se levanta y da su primer paso... SOLITO... SOLITO... sin nadie que lo ayude... Que emoción... ¡QUE RETO!
Su corazón late y late, fuerte, fuerte, rápido, rápido... él no sabe... Adivina y aprende... Su impulso interno le indica cada paso, cada pasito... ¡Bravo, bebé bravo!
Escucha bien bebé: Que ese impulso interno guíe cada paso de tu vida. Aprenderás muchas cosas...
Conocerás personas de gran belleza espiritual que aún se atreven a dejar todo para dar nuevos pasos en su eterna búsqueda y que te darán enseñanzas innolvidables y mucho, mucho amor y mucho, mucho cariño; que te amarán por lo que eres, no por lo que tienes.
Siempre ¡Suéltate! y dá otro paso.
Pero lo mas importante de todo, bebé:
Sigue siendo siempre un bebé, para que tengas un corazón limpio y noble, sin miedos, que te indique el camino, paso a paso.
Gracias bebé, por ayudarme a aprender a "soltarme" y caminar.
A pesar de tu edad y de mi edad, me has enseñado a reinicar la marcha, con paso firme y corazón de niño.
Gracias mil, mil gracias, bebé.
¡Ya aprendí a caminar "solito"!
Enrique